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Buscando el propósito de vida y software privativo

La infancia es aquel momento donde de forma inconsciente solemos representar todos nuestros talentos o dones (llámalos como más te guste). Creo que todos en más o menos medida estamos de acuerdo en que el sistema educativo, no está preparado ni de lejos, para enseñar a los seres humanos a buscar su sentido o propósito en la vida. Está muy bien conocer materias propiamente científicas, pero no todos van a necesitar el mismo nivel en estas materias, dejando de lado otras como la espiritualidad, el sentido común, la autorrealización, el desarrollo personal, etc.
Mi infancia estuvo marcada por dos hechos, los cuales forjaron ciertos aspectos de mi vida.
Un aspecto fue un apego por las tecnologías, sentía curiosidad por cómo se utilizaban. Mi primer contacto real con una computadora fue en el año 1992, con la edad de 8 años. Uno de mis tíos compró una computadora con un procesador Intel 80486 con MS-DOS. Aquella máquina ejercía de alguna manera cierta atracción sobre mí. Como él trabajaba por las tardes, yo iba por aquel entonces a casa de mi abuela a usar aquel computador. Para ser sincero no sabía ni como encenderlo, pero en poco más de unos meses ya era capaz de ejecutar programas, incluso al año era capaz de reinstalar el sistema operativo desde cero.
El otro aspecto y menos agradable fue el acoso escolar, hoy llamado «bullying». Sufrí de palizas físicas y de acoso verbal. De este hecho aprendí a perdonar y no tener rencor, ya que estas personas posiblemente eran inconscientes de lo que hacían, y seguramente su educación en casa sería muy distinta a la mía.
Por estos dos hechos y muchos más, es donde la vida me ha puesto ahora.

La crisis

Después de 14 años en una profesión donde me ha dado grandes satisfacciones y grandes desilusiones, también he aprendido grandes lecciones. Aunque de lo que vengo a hablarles hoy es de algo que quizás os suene, «la crisis de los 40». Se le conoce así porque los 40 es como el mediodía en nuestra vida, y las personas se paran un rato a la introspección, y se preguntan cosas como, «¿soy feliz?, ¿estoy haciendo lo que me gusta?,¿desearía cambiar algo en mi vida?,¿tengo algún don?…». Es entonces cuando caen en una rara tristeza de insatisfacción. Es un regalo de la vida, para darte cuenta de qué estás haciendo con tu vida, si eres feliz y si vas por buen camino.
He tenido la suerte de que este mediodía ha venido a mis 35 años. Y es una gran alegría a pesar de estar asediado por estas preguntas y envolverme en halo de incertidumbre y tristeza.
En mi vida, he podido dedicarme a diversas profesiones, las cuales me ayudaron a encontrar lo que no quería.

Como algunos sabrán, en el año 2014 publiqué un libro, y desde hace muchos años soy un defensor del software libre. La vida ha cambiado en muchos aspectos, que aunque no me gustan, creo que es hora de una reconciliación con ellos. Es hora de buscar mi lugar en el mundo, pero sin perder de vista al mundo. Tecnológicamente hablando, el software libre está más presente que nunca, pero al mismo tiempo muy fragmentado, y el espíritu que yo defendía de él se va apagando como una vela. Hoy resulta muy difícil vivir únicamente con software libre. Sólo hace faltar pensar en móviles, inteligencia artificial, coches que conducen solos, servicios en la «nube», etc…
Como no tengo forma, ni siquiera de llevar a cabo una «lucha» individual para cambiar nada, creo que es hora de adaptarme al nuevo mundo, aunque este no me guste.
Imagine lo siguiente, usted ha pagado por una entrada de cine, al cual accede a ver la película, pero al cabo de 20-30 minutos no le gusta. Tiene varias opciones, una es quedarse hasta el final, y otra es irse. Si decide quedarse, va usted a perder su valioso tiempo y su dinero, mientras que si decide irse, tan sólo va a perder su dinero. ¿Qué decide hacer?. El tiempo es algo que no se puede recuperar.

¿Prefiere llevar razón o ser feliz?

Mi lucha interna me dice que el uso del software libre es lo mejor para todos, pero enfocándome en él, lo que me supone es un esfuerzo. Y este me lleva a una ansiedad que no me deja ser feliz. Por lo tanto, he decidido que en vez de llevar razón prefiero ser feliz, y defender el software libre está muy bien y lo veo necesario, pero quiero ser libre de usar lo que me venga en gana para ser lo feliz que quiera. Esto no significa que no defienda su uso, y siga dedicándole parte de mi vida, si no más bien, poner un límite para permitirme ser feliz.
Entonces, desde hoy declaro mi derecho a usar lo que mejor me convenga para mi salud. Y sí, podrá argumentar todo lo que usted desee, y llevará razón, pero sabe qué, ¡que me da igual!.

Le he puesto el ejemplo del cine, y podría ponerle muchos más, aunque lo más importante es saber cuando uno se equivoca y rectificar, independientemente de las veces que sea. El aprendizaje consiste en la equivocación, y no tanto en el éxito.
Imagine que tiene 50 años, que lleva 32 años en la profesión, y que es un profesional reputado, pero esto no le hace feliz. Piensa en no dejar ese trabajo por el miedo a que dirán los demás, y que su reputación está en juego. Si deja pasar más tiempo, la bola se irá haciendo más y más grande, y cada vez le resultará más difícil cambiar, por lo que en mi opinión, en cuanto uno es consciente de que no va en buen camino, es más sabio cambiar cuanto antes que no dejar crecer el problema.

¿Y entonces?

En resumen, me reservo el derecho a cambiar de opinión y dirección todas las veces que haga falta para encontrar mi felicidad y mi propósito, y así poner a disposición de los demás mi don o misión en esta vida.

El Software Libre, ¿tiene ideología política?

A menudo, quizás demasiado, confundimos el significado de libertad. A pesar de que filósofos, científicos y otros entes pensantes aún no han sido capaces de definir con claridad lo que es la libertad, encuentro muy acertado el siguiente significado, «la libertad es la capacidad de controlar tu propia vida «. Según la RAE, la primera acepción es «Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos», y a mi parecer es demasiado ostentosa y el mensaje se pierde en el camino.

De vez en cuando, pregunto a personas cercanas qué piensan qué es la libertad, y es sorprendente escuchar sus respuestas. Algunos no saben definirla, otros hacen un vago intento, y otros de forma entusiasta dan su opinión, donde yo simplemente escucho y dejo hablar. Me resulta muy curioso como hay personas que al intentar definir la libertad apelan a las ideologías políticas, y la verdad es que comprendo su comportamiento, pero no lo comparto.
Según mi forma de verlo, la libertad es inherente como propiedad al ser humano, y es por definición algo inmaterial. La pregunta que les dejo es, ¿las artes y las ciencias tienen ideología política?, ¿considera la poesía como un elemento político?. Considero que no lo es. Sí, es cierto que ciertos autores dirigirán sus obras hacía cierta ideología, pero las palabras son instrumentos, y por cierto muy poderosas. Hay personas que definirán los cuchillos o las navajas como armas, otros como instrumentos, pero al final simplemente son herramientas, y depende de nosotros como las usemos, donde cada uno es responsable de su uso y sus consecuencias.

En el caso que nos ocupa, el Software Libre es un instrumento para liberar a las personas y hacerlas capaces de controlar su propia vida. Por experiencia, la trayectoria del Software Libre ha tenido una cierta ideología política, encabezada por ciertos partidos con una carga política. Aquellos lectores que se encuentren en la línea de estos partidos, seguramente pensarán que estos han hecho más por el Software Libre que otros, pero la realidad es que o han hecho poco o lo han hecho para captar más votos. Creo que ya es hora de romper una lanza y decir basta. Nadie es dueño de nada es esta vida. Todo partido político debe al menos plantearse muy seriamente el uso de Software Libre en todo aquello que sea público, con todos los beneficios que esto conlleva.
Mi responsabilidad como informático, ciudadano y persona de bien, es ofrecer mi conocimiento al mundo, ayudando a las personas a ser más libres y que sean capaces de pensar por ellas mismas, y la decisión que tomen será tan respetable como cualquier otra, pero haré lo que esté en mis manos para que sean libres en el mundo digital.